Milagro de Navidad.
Hacía un frío que congelaba. Se vistió con ropa interior térmica para protegerse del invierno y encima endosó un suéter de cachemir rosado muy femenino y pantalones de paño. Se peinó su lindo cabello y se maquilló para que le resaltaran los ojos y la sonrisa. Al mirarse al espejo le gustó lo que veía. Quería lucir bien bonita porque tenía una cita muy especial con el destino.
Se untó dos gotas de su perfume preferido, una detrás de cada oreja, se puso su abrigo confeccionado en Italia y unas botas de cuero compradas en Londres, las de tacón bajo porque deseaba sentirse cómoda pues para llegar al sitio adonde iba tendría que recorrer muchas calles a paso apresurado.
Llegó a la parada del autobús y se persignó. Subió al bus atiborrado de pasajeros y después de diez minutos de viaje hizo trasbordo al metro en la estación de Forest Hills. Cuando llegó a Penn Station, en Manhattan, descendió del tren subterráneo, marchó por un pasillo largo repleto de personas con afán, subió por las escaleras eléctricas y pasó por entre la muchedumbre mientras rezaba en silencio. El corazón le latía apresuradamente. Es extraño cómo tantas personas en una gran metrópoli siempre logran caminar a gran velocidad en todas las direcciones y nunca se estrellan.
Salió a la calle y el frío le dio energía, respiró profundamente y se tranquilizó. Había olor a castañas tostadas en las esquinas y se escuchaba el tilín de las campanas en cada cuadra. Los vendedores ambulantes de África la perseguían para venderle mercancía y los voluntarios del Salvation Army le pedían dinero para ayudar a los pobres. Esquivó a los obstáculos humanos y finalmente se detuvo en la calle treinta y cuatro, empujó la pesada puerta de vidrio y entró al edificio de Macy’s, la tienda más grande y mágica de Nueva York.
Las manos le sudaban por los nervios, pero con decisión tomó el ascensor para subir al piso donde un montón de niños con sus padres estaban haciendo cola para pedirle un regalo a Santa y tomarse una foto con él. Ella también hizo la fila interminable y cuando le llegó su turno se dirigió, sin sentir vergüenza, hacia el hombre panzón vestido de rojo con barba y cabellos blancos sentado en una silla de terciopelo verde con adornos dorados y se acomodó junto a él. Santa Klaus entre estupefacto y divertido le dirigió una mirada de incredulidad, ajustó el micrófono y en frente de toda la gente, aún boquiabierta, le preguntó: “Qué quieres de regalo para navidad?” “Deseo que me traigas un hombre bueno que me ame,” dijo ella resueltamente. “Así será,” respondió Santa en tono muy festivo.
Los corazones de los adultos que se encontraban en el recinto se llenaron de repente con la magia de navidad y recordando su propia historia de amor aplaudieron entusiasmados mientras el fotógrafo le tomó la foto a Margarita. Al salir todos la miraban con admiración y ella feliz por su osadía de niña guardó con mucha fe el retrato en su cartera. Al pisar la calle, en el viento de la noche, dirigió la mirada hacia las estrellas y sintió que el cielo le sonreía y que el universo le estaba envolviendo su regalo en algún lugar.

Lindo Margie, corto y sustancioso!!
Linda historia Margarita…y verdaď hicistes eso jejejej, arriesgada y atrevida en buen término lo expreso. Y creo que Sí te lo concedió
Tanya Consuelo, el deseo se me concedió un mes más tarde.
Milagro de Navidad, que lindo cuento Margarita. Felicitaciones y Feliz Navidad
Marta muchas gracias. El cuento es real y unas semanas despues me llegó el regalo!
Bonita historia, genial .un abrazo
Dora Lu, gracias por leer la historia. Un abrazo.
Constanza me encanta que te haya gustado la versión más corta.
Sencillamente un relato encantador. Me gustaría saber si el deseo se cumplió
Frank, el deseo se cumplió en enero.
Yo también quiero saber si se cumplió el deseo.
Luz Marina, el deseo se manifestó cuando menos lo pensaba.
Hola mi Margie, Como dice cos, lindo corto y sustancioso. Te deseo una feliz Navidad en compañía del amor que te envió Santa. Muchos besos y abrazos
Marialex, por supuesto. Voy a celebrar la Navidad en compañía del regalo de Santa!
Margarita: este mensaje nos llena de ilusión y esperanza en épica navideña donde todos tenemos sueños por realizar.
Juanita que todos tus anhelos se hagan realidad!
Que bello relato de navidad!!!
Un relato de la realidad!